Construir una armadura siempre es útil


Mi cuerpo transita un campo de batalla. 

Camino a través de él como si las bombas no estallaran, pero lo hacen.

Camino como en cámara lenta, como si las balas no me atravesaran, pero lo hacen.

Llevo mi orgullo como estandarte, como si eso me protegiera...pero sangro, me desangro. 

Llego a un lugar recóndito, vacío, como un abismo, y me rindo. Toco mi cuerpo: la sangre se desparrama como acuarela sobre papel húmedo y tiñe todas mis prendas.

Debería haber construído una armadura real; una armadura dura como una turmalina.

Dicen que la turmalina, especialmente la negra, nos protege como un escudo semi-circular, de todo lo negativo, es la infalible.

De eso debería haber sido mi protección. Una gruesa, dura, resistente e invencible turmalina. 

Pero no, decidí usar mi orgullo y cada una de mis banderas como escudo, pero no alcanzó. Mi traje, soldado a mano, o a golpes de experiencia, estaba lleno de esquirlas que, se metían bajo mi piel en vez de defenderme.

 Cada paso que avanzaba, algún pedazo de mi propia defensa, se volvía contra mí, como una suerte de maldición mal aplicada. Me lastimaba. Me lastimo.

Decido caminar por el medio del campo de batalla, no me importa seguir siendo lastimada...si tan sólo pudiera usar esa sensación de "soportarlo todo" con mis propias guerras internas...si tan sólo pudiera usar esa fuerza, mi poder interno, para protegerme y no para lastimarme.

Creeme, si eso pudiera ser, no estaría acá, en el medio de la nada, viendo como mi cuerpo se tiñe de acuarela.

Comentarios

Entradas populares